Los jardines dieron frutoLos jardines dieron fruto

Los niños de Montessori II cosecharon sus alimentosLos niños de Montessori II cosecharon sus alimentos

Dos meses después de la celebración del Día de la Tierra, los estudiantes de Montessori II cosecharon las hortalizas, verduras y plantas aromáticas que sembraron ese día, en los jardines verticales ubicados en la reja junto a la calle 74.

jardin_03

Dichos jardines verticales están fabricados de botellas de gaseosa o PET, que fueron decoradas por los niños en su clase de arte y luego adaptadas como materas. Las plantas allí sembradas recibieron cuidado especial por parte de los niños todos los días, ellos las regaron y les hicieron seguimiento de su proceso de crecimiento.

jardin_02

La cosecha se realizó el último día de clases y contó con la participación de cada uno de ellos. Los alimentos cosechados hicieron parte de las onces que compartieron con sus maestros, en un espacio que se aprovechó además para reforzar el hábito de comer saludablemente, es decir, incluir dentro de la alimentación diaria proteínas, frutas y hortalizas.

jardin_01

Fue una jornada en la que se abrió la posibilidad de que los gimnasianitos experimentaran emociones nuevas, como la de comer alimentos plantados por ellos mismos. Sensaciones que para ellos fueron como estar “en el cielo de la comida”, probar plantas que “saben a sopa” como el cilantro, o la mejorana que “sabe a chicle”.

Dos meses después de la celebración del Día de la Tierra, los estudiantes de Montessori II cosecharon las hortalizas, verduras y plantas aromáticas que sembraron ese día, en los jardines verticales ubicados en la reja junto a la calle 74.

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Dichos jardines verticales están fabricados de botellas de gaseosa o PET, que fueron decoradas por los niños en su clase de arte y luego adaptadas como materas. Las plantas allí sembradas recibieron cuidado especial por parte de los niños todos los días, ellos las regaron y les hicieron seguimiento de su proceso de crecimiento.

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La cosecha se realizó el último día de clases y contó con la participación de cada uno de ellos. Los alimentos cosechados hicieron parte de las onces que compartieron con sus maestros, en un espacio que se aprovechó además para reforzar el hábito de comer saludablemente, es decir, incluir dentro de la alimentación diaria proteínas, frutas y hortalizas.

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Fue una jornada en la que se abrió la posibilidad de que los gimnasianitos experimentaran emociones nuevas, como la de comer alimentos plantados por ellos mismos. Sensaciones que para ellos fueron como estar “en el cielo de la comida”, probar plantas que “saben a sopa” como el cilantro, o la mejorana que “sabe a chicle”.