Lenguas extranjeras

Un viaje a través de la interculturalidad

Por: Nicolás Díaz Durana *

Colombia ha sido una nación pluricultural y multilingüe desde épocas remotas y, sin embargo, el país no fue reconocido abiertamente como tal sino hasta la constitución de 1991. Podría decirse que solo entonces el aprendizaje de una segunda lengua ―el inglés― pasó a ser considerado como un elemento necesario en la educación del ciudadano promedio. Hoy en día, nadie discute que el dominio de una segunda lengua es una puerta de acceso a una vida profesional y personal más enriquecedora y satisfactoria.

Lo que algunos todavía olvidan es que aprender una lengua extranjera no consiste únicamente en apropiarse de sus sutilezas gramaticales y sintácticas: significa también sumergirse en un mundo nuevo y apasionante de coloquialismos y jergas locales, costumbres y folclorismos desconocidos, incluso maneras de pensar y de sentir distintas a las propias. El aprendizaje de una segunda lengua es una aventura interminable, pues viene acompañado de los diversos universos socioculturales que subyacen a la misma.

El debate sobre cuál es la mejor estrategia para que una institución como el Gimnasio Moderno se vuelva bilingüe es ciertamente importante, cuestión que contrasta con la menos interesante pregunta « ¿Deberíamos volvernos bilingües?» por su obvia respuesta positiva. Así es: hoy en día, no deberíamos estar debatiendo sobre la importancia del bilingüismo (o multilingüismo), sino sobre cuándo es el mejor momento para implementarlo y cuál es la estrategia que mejor se adapta a las características propias del colegio.

Al primero de estos dos interrogantes me atrevo a responder sin titubear que no hay mejor momento que el aquí y el ahora, por los buenos vientos de cambio que soplan en el colegio y el interés que ha mostrado la comunidad en que el Gimnasio Moderno se convierta en bilingüe. Al segundo, que podríamos llamar también el cómo, sólo podremos encontrarle una respuesta coherente manteniendo la cabeza fría y partiendo de una postura informada y libre de prejuicios. De ello dependerá el éxito del programa que se diseñe.

Hay muchos estilos de bilingüismo. No es cierto que un colegio tradicionalmente colombiano, como el Gimnasio Moderno, perderá su identidad o despreciará sus raíces socioculturales una vez se convierta en bilingüe. Ahora bien, los miedos de quienes ven en el contacto prolongado con una cultura extranjera una amenaza para la propia cultura no son totalmente infundados. Hay un estilo de bilingüismo, aquel implementado por algunos colegios internacionales, que hace tanto énfasis en la cultura ligada a la lengua extranjera que al pisar sus instalaciones se tiene la impresión de estar en otro país. Sin ánimo de criticar este estilo particular de educación bilingüe, pues es bien sabido que durante años ha traído grandes beneficios a instituciones y estudiantes, puede afirmarse que no es el modelo más conveniente para un colegio como el Gimnasio Moderno.

Existe, por otro lado, una buena variedad de colegios nacionales bilingües, es decir, colegios creados y dirigidos por colombianos, cuyo currículo hace énfasis en la enseñanza de una lengua extranjera como medio por excelencia para formar jóvenes con una visión intercultural de la realidad y una postura de respeto ―pero también crítica y responsable― hacia las diferentes culturas del mundo, incluida la propia. 1

Antes de entrar en la discusión sobre cuál es la estrategia más conveniente para enseñar una segunda lengua en el Gimnasio Moderno, es importante resaltar el papel que tendrá la lengua materna en dicho proceso. No se puede ser productivo en una segunda lengua si no se tiene un desempeño sobresaliente en la propia, ni se puede pretender que un estudiante alcance esta anhelada «visión intercultural crítica» si persisten vacíos en el conocimiento de su propia cultura, la historia de su nación y su lengua materna. 2

De esta manera, por regla general, podemos partir del presupuesto de que es requisito indispensable para que el modelo de bilingüismo implementado tenga éxito, que el programa de enseñanza de la lengua materna sea excepcional y trabaje, además, en estrecha relación con el programa de enseñanza bilingüe. 3

Ser bilingüe significa, palabras más palabras menos, tener «proficiencia» en dos idiomas. Dicho de otro modo, una persona bilingüe puede desenvolverse sin dificultad tanto en su lengua materna como en una segunda lengua. La pregunta que surge en este punto es: ¿qué significa ser bilingüe en el contexto particular colombiano y en el marco de la filosofía y la visión institucional del Gimnasio Moderno?

Algunos modelos de educación bilingüe defienden la enseñanza de las materias consideradas tradicionalmente como «importantes» 4(por ejemplo, matemáticas y ciencias naturales) en inglés. Pero lo único que logra esta dudosa dinámica ―además de definir un orden jerárquico absolutamente falso que ubica a las disciplinas «científicas» por encima de las artes y humanidades― es mandar el mensaje errado de que la lengua extranjera es más importante que el español. Además, sobra decirlo, ser bilingüe no significa hablar mejor inglés (u otra lengua) que la lengua materna; significa dominar ambos idiomas en niveles funcionales parecidos.

Una buena parte de los programas de enseñanza bilingüe exitosos tienen como punto en común que todos los docentes involucrados ―no solo los de idiomas― participan directa y activamente en el desarrollo lingüístico de sus estudiantes. 5 Esto quiere decir, por ejemplo, que si el profesor de ciencias naturales identifica un error en el uso de la lengua (materna o extranjera) de un estudiante, tendrá todas las herramientas teóricas para corregirlo, además de la actitud amable y asertiva que caracteriza a cualquier buen profesional de la pedagogía.

Más aún, entre los estudiantes más pequeños, todo profesor es profesor de lengua. Será fundamental tener esto presente en el diseño de un programa de educación bilingüe, pues toda clase que reciba un niño en sus primeros años de vida será una clase de idiomas, trátese de español, inglés, o cualquier otra lengua. 6 Si la política institucional para la enseñanza bilingüe logra propiciar el desarrollo articulado de todas las lenguas desde los primeros cursos, muy probablemente el éxito del programa estará asegurado.

Adicionalmente, si el Gimnasio Moderno planea convertirse en bilingüe, es importante que considere crear un ambiente bilingüe a nivel institucional. Esto no quiere decir necesariamente que aparezca, de un día para otro, un letrero que diga Principal’s Office al lado de la oficina del rector. La idea de colocar algunos letreros en lengua extranjera en lugares estratégicos del colegio no es descabellada, pero el asunto del «ambiente bilingüe» es mucho más complejo. Consiste, realmente, en ingeniarse una estrategia para que se respiren múltiples culturas en las aulas e instalaciones, para que el Gimnasio Moderno sea un espacio de diálogo intercultural en el marco de una visión crítica. 7

Ahora bien, el contacto con una cultura extranjera no consiste únicamente en aprender de memoria aspectos superfluos sobre su folclor y sus tradiciones, sino en intentar comprender dinámicas complejas usando como herramienta el idioma extranjero. Podría contemplarse la posibilidad, por ejemplo, de revisar textos en inglés sobre el fenómeno de la esclavitud cuando la clase de Sociales se adentre en la historia de los países norteamericanos, o de leer un artículo en francés sobre la Revolución Francesa cuando les llegue el momento a los jóvenes de estudiar este evento histórico fundamental. 8 Lo importante es mantener vivo el debate sobre cuál es la mejor estrategia para implementar un modelo de enseñanza bilingüe que se adecúe a las particularidades del Gimnasio, propicie el contacto con nuevos conocimientos y realidades culturales, y forme jóvenes autónomos y responsables. 9

Esto entra en coherencia con la muy contemporánea concepción de ciudadano global. Según algunos autores, 10 un ciudadano global es alguien que posee las herramientas suficientes para tener una visión compleja, transdisciplinar y crítica del mundo y de sus fenómenos económicos, sociales y políticos, y que contribuye al mejoramiento de su comunidad a través de la participación en el mercado global y en todo tipo de experiencias interculturales. El perfil del egresado del Gimnasio Moderno se ajusta en muchos aspectos a esta definición. Vale recordar, sin embargo, que la intención no es formar jóvenes que sobrevaloren una cultura extranjera, sino individuos críticos, abiertos de mente, que conozcan y aprecien sus raíces socioculturales, pero sepan también desenvolverse en medios diferentes al propio.

Asimismo, esto supone la formación de personas tolerantes hacia la diferencia, lo que ubica la discusión sobre el bilingüismo en el plano de la filosofía y la ética. Una persona bilingüe o multilingüe entabla, por costumbre, diálogos entre su propia cultura y otras, lo que eventualmente contribuye a reducir tensiones interculturales innecesarias. 11

Por otro lado, algunos estudios sugieren que un programa bilingüe dirigido por nacionales, en este caso colombianos, con un excelente nivel de lengua y mejores habilidades pedagógicas, resulta más favorable en la promoción de la interculturalidad que un modelo dirigido exclusivamente por extranjeros con conocimientos limitados sobre el contexto en el que se desenvuelven los estudiantes. Este punto es discutible, sin duda, pues existen muchos colegios internacionales solo en la ciudad de Bogotá cuyos egresados se caracterizan, no solo por una excelente preparación académica, sino porque ejercen una consolidada visión intercultural del mundo. Sin embargo, siendo el Gimnasio Moderno una institución educativa fundada y dirigida desde sus inicios por pedagogos en su mayoría colombianos, 12 tiene sentido que el programa de enseñanza bilingüe sea principalmente dirigido, también, por colombianos. Por supuesto, esto no descarta la inclusión de extranjeros que puedan, con su nivel de lengua y su experticia en pedagogía, enriquecer el proceso. Un paso más hacia la interculturalidad.

Entre las múltiples definiciones del término «bilingüismo», 13 tal vez una de las más interesantes es el llamado «bilingüismo aditivo» 14, en donde el aprendizaje de una segunda lengua no trae en ningún caso consecuencias negativas para el desarrollo de la lengua materna. Al contrario, en la medida en que se perfecciona la lengua extranjera, nuevos elementos teóricos y prácticos emergen como resultado del diálogo intercultural que acompaña el proceso de aprendizaje. Así, la lengua extranjera enriquece la experiencia lingüística y formativa del estudiante, ayudándolo incluso a consolidar su conocimiento de lengua materna. Éste podría ser un enfoque favorable de bilingüismo en el contexto del Gimnasio Moderno.

Al final, aunque existan muchos modelos de enseñanza bilingüe que podrían adaptarse a las necesidades del colegio, el éxito del programa que se diseñe dependerá ante todo de la coherencia del currículo, las competencias lingüísticas y pedagógicas del cuerpo docente y la apertura mental con la que la comunidad acoja esta propuesta innovadora. También serán factores determinantes la motivación que logre despertarse entre los jóvenes y el apoyo de sus familias, así como una permanente autoevaluación que permita, día a día, mejorar el programa en función de las necesidades de los estudiantes y del colegio.

Ante todo, habrá que tener siempre en mente que el bilingüismo es mucho más que hablar correctamente dos lenguas: es abrirse a múltiples realidades, atreverse a pensar diferente, dialogar con lo desconocido.

A dos años de cumplirse el centenario de su fundación, la implementación de un modelo exitoso de bilingüismo constituye un eslabón crítico en la historia del Gimnasio Moderno. Hay que superar el miedo a sumergirse en los más profundos océanos de una nueva lengua y los infinitos universos culturales que este viaje trae consigo. Los beneficios emergerán progresivamente, como semillas que hoy mismo comienzan a germinar y que seguirán dando sus frutos a lo largo de los cien años venideros. Pero esto no es un reto del bicentenario sino del centenario: es algo para el aquí y ahora. Trabajemos duro para que el sueño de un Gimnasio bilingüe no se siga posponiendo.

*Profesor de idiomas

Notes:

  1.  En la enseñanza de una segunda lengua debería evitarse que las culturas ligadas a ella terminen siendo, por cualquier motivo, sobrevaloradas; pero tampoco es deseable que se caiga en la sobrevaloración de la propia cultura y la propia lengua, pues esto conlleva a una postura intolerante, cerrada y resistente al cambio. Hay que encontrar un punto de equilibrio.
  2.  “(…) tanto la lengua materna del aprendiz como la lengua extranjera se deben emplear como vehículos de instrucción a través del currículo, además de ser objetos directos de estudio.” Mejía, A.M. y Fonseca, L. (2006) Lineamientos para políticas bilingües y multilingües nacionales en contextos educativos lingüísticos mayoritarios en Colombia. Bogotá: Universidad de los Andes. p. 30
  3.  Diversos estudios corroboran esta afirmación. Ver bibliografía al final del texto.
  4.  Las comillas son claves aquí: nadie que tenga nociones mínimas de pedagogía se atrevería a clasificar unas materias como «importantes» y otras como «poco importantes». Sin embargo, es común que algunos programas bilingües basen su estructura en esta percepción errada.
  5.  Para tal fin, debe haber un trabajo articulado entre los docentes de idiomas y los de otras áreas.
  6. Aquí resalto la influencia determinante de los maestros de la primera infancia en el aprendizaje de la lengua materna y extranjera, pero no hay que olvidar que todo profesor es profesor de lengua a lo largo de la primaria y el bachillerato también. Las competencias lingüísticas y pedagógicas del docente son un punto crítico en el éxito de un programa de enseñanza bilingüe.
  7. De manera complementaria, deberá igualmente pensarse en estrategias que permitan a los miembros de la comunidad consolidar su propia identidad y reafirmar el aprecio por la propia cultura, al tiempo que se propicia el respeto por culturas ajenas.
  8. Actualmente el francés es materia obligatoria en el Gimnasio Moderno a partir de grado sexto. El programa contempla que un estudiante de octavo ya estará en la capacidad de leer y comprender un texto histórico relativamente complejo en francés. ¿Qué mejor manera de motivar al estudiante a que aprenda una tercera lengua que leyendo un texto bien seleccionado sobre la interesantísima Revolución Francesa?
  9. De la misma manera, los fenómenos socioculturales exclusivamente colombianos, así como su historia, deberían estudiarse en español.
  10. Ver «Global Citizenship Education in Post-Secondary Institutions: A Review of the Literature» de Lynette Shultz y Shelane Jorgenson
  11. Una vez más, se aprecia cómo el adentrarse en los avatares de una lengua extranjera va mucho más allá de las puras normas gramaticales y sintácticas.
  12. [12] Una excepción que no puede dejar de mencionarse, por el peso de su influencia en la esencia y la historia del colegio, es el Prof. Ernesto Bein.
  13.  Ver Mejía, A.M. y Fonseca, L. Op. cit. p. 19-21
  14. [14] Baker (1996), citado por Mejía, A.M. y Fonseca, L. Ibíd.
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