HISTORIA
Para que nuestros visitantes conozcan toda la historia de Radio Gimnasio Moderno, invitamos a su fundador, al exalumno Camilo De-Irisarri "Tito", para que en sus propias palabras nos cuente todas las experiencias que rodearon y permitieron darle vida a este proyecto de comunicación del Gimnasio.
Lo sacaron de clase Me encontraba en clase de Biología con el profesor Gustavo Moreno en el año de 1990. Ese día el profesor Moreno estaba haciendo una evaluación oral sobre los aminoácidos. Uno de mis compañeros dijo todos esos confusos nombres de una, sin inmutarse y a mí se me escapó alguna frase que le causó risa a todo el curso menos al profesor Moreno que me sacó del salón.
Las cabinas de audiovisuales Al llegar a la oficina de Santiago Cortés, (la fotocopiadora) alcancé a oír una serie de sonidos extraños. Al pasar por la gran puerta encontré un lugar inóspito con unos cubículos blancos muy grandes. Se trataba de las cabinas de Audiovisuales donde el profesor Yepes y unos alumnos de undécimo (Promoción 1990) estaban haciendo una grabación.
El maestro Yepes Esas cabinas de audiovisuales las había mandado construir un profesor que falleció en 1994. Lo que el profesor Yepes quería hacer en ese espacio del zarzo era producir material pedagógico-audiovisual que le sirviera a los profesores para sus clases. Desde ese primer encuentro comencé a subir todas las tardes de 3:30 a 5:00 y esa fué la mejor escuela para aprender de radio. Todos los días, jugando a la radio, se tenían nuevas experiencias y se adquiría nuevos conocimientos. El día del maestro El día del maestro de 1991, mientras estaba haciendo la edición de un video, el profesor Yepes me preguntó antes de irse: "Tito, ¿Cuál es su sueño?". Lo miré detenidamente a sus ojos oscuros y le contesté: "Tener una emisora".
Visita al Rector Con la meta de construir una emisora en el colegio me fuí a visitar al Rector. Mario Galofre me recibió en su despacho y mientras escuchaba mis palabras, él se acariciaba rítmicamente su "chivera" gris.
El empujón Muchos días después caminando por los almacenes de eléctricos del centro, vi a través de una vitrina un micrófono amarillo con una antena. Se trataba de un micrófono inalámbrico que transmitía en F.M. Entonces compré el micrófono que costó 11 mil pesos y lo llevé a la siguiente clase de electricidad. Allí nos surgió un interrogante clave para el futuro de nuestro proyecto: ¿Si el micrófono convierte las ondas sonoras que viajan por el aire en impulsos eléctricos, para luego transmitirlos en Frecuencia Modulada; ¿qué pasa si reemplazamos esa bobina por una entrada de audio, para insertar los impulsos eléctricos que envía la salida de una consola de sonido? Aplicando lo aprendido en clase de electricidad, soldé y ¡¡¡Eureka!!! El experimento nos funcionó, pero lo que de verdad se logró fue levantar la primera barrera que yo mismo le había propuesto al maestro Yépez: El transmisor.
El efecto Marconi La primera transmisión se hizo en mi casa. Serían como las 3 de la mañana. La música de mi casete preferido viajó desde mi cuarto hasta la sala, donde sintonicé la señal en una vieja grabadora. La radio del Moderno había nacido.
Segundo Transmisor A finales de 1991, se celebraba en el colegio el día de puertas abiertas, un espacio donde todas las personas entraban al colegio a ver los trabajos que hacíamos los alumnos. Llegado el año de 1992, el profesor Yépez me dijo que el próximo 27 de abril se celebraría el día del idioma, y me insinuó que aprovecháramos esa fecha para presentarle al bachillerato todo el proyecto que veníamos trabajando desde hacía mucho tiempo. Sin dudarlo, le dije que sí.
El sonido de la emisora era sintonizado en una grabadora en frente de la tienda de bachillerato (a 100 metros de la emisora) y amplificado por unos parlantes que estaban en muy mal estado. Por lo tanto el sonido era deficiente. Sin embargo, el fenómeno de la radio era tan novedoso que ese percance no fue un inconveniente para nuestra audiencia. A partir del 27 de abril de 1992, la programación diaria comenzó. Transmitíamos desde la 1 de la tarde hasta las 2. Cada vez que hacíamos esta hazaña era necesario poner una pila de 9 voltios en el transmisor para que la potencia no disminuyera y el receptor captara bien la señal. Los parlantes sonaban unos días bien y otros muy mal. Algunos días el sonido era nítido y claro y otros la música y las voces eran acompañadas con una buena sobredosis de interferencia.rante los horarios de clase. La embajada americana nos mandaba cintas de audio con programas de tecnología, de ciencia y musicales.
Llegaron las vacaciones de 1992. La producción de material pedagógico en las cabinas de audiovisuales se había disminuido por la aparición de la emisora. Por lo tanto, Yepes decidió construir una nueva cabina, en el mismo zarzo del colegio y donde hoy quedan los estudios.
Pero nuestro transmisor no tenía un sonido muy agradable, basta escuchar los programas grabados de aquella época para darse cuenta. Fue entonces cuando nos le medimos al cable. Un día las quejas por el mal sonido llenaron la copa de todos. La audiencia se quejaba mucho y fue entonces cuando frente a la mirada de Yepes, tomé una determinación que iba en contra de lo que había luchado durante los últimos años: Le subí el volumen a la consola al máximo, hasta que el transmisor se quemó. Yepes no se inmutó. Pero el plan que siguió fue el siguiente: Nos conseguimos 200 metros de cable y los atravesamos por el aire hasta el lugar en donde estaban los parlantes; de esta manera, la señal de la emisora quedaba directa y libre de interferencias.
El "Loco de Turbaco" El trabajo diario de la estación, continuó por los días y los meses hasta que llegaron de nuevo las vacaciones de mitad de año. Cursaba undécimo grado en 1993. En la Heróica me dirigí con mi papá a "La Casa de las Bromas". Al llegar de vacaciones, no me alcancé a bajar del avión cuando el nuevo transmisor ya estaba conectado y funcionando. El sonido era perfecto pero su potencia no. Las 4 manzanas que ocupa el Gimnasio Moderno no eran suficientes para los 5 vatios de potencia del nuevo equipo.
Volvió a renacer Pasaron algunos años y la emisora dejó de funcionar. yo estaba estudiando Comunicación Social en la Universidad Javeriana. El rector Leopoldo González, al ver la emisora estaba cerrada y sin uso, decidió mandarme llamar a través de un estudiante para que hiciéramos algo por la radio del colegio.
La postura era una sola: "Para que la emisora funcione correctamente, para que sus transmisiones no se detengan por culpa de las otras responsabilidades de los alumnos, es necesario contratar a un operador de sonido que esté todo el tiempo disponible en la emisora". El rector dijo que sí. Para esa época, decidimos contratar a un operador de sonido profesional. Con su llegada la programación creció notablemente. La emisora se prendía desde las 7:00 de la mañana, hasta las 7:00 de la noche. Se hacían a las semana más de 56 programas diferentes. Los muchachos que subían a hacer programa siempre encontraban la emisora lista para salir al aire. Los equipos nunca fallaban. Si alguien del colegio necesitaba hacer alguna grabación, allá siempre había una persona a su disposición. La calidad de la programación mejoró. Pero con el tiempo esta misma exigencia que nos habíamos impuesto nos empezaba a quedar grande. Las casas disqueras y las embajadas, nos enviaban material sonoro que contribuía al contenido de la programación durante los horarios de clase. La Embajada Americana nos mandaba cintas de audio con programas de tecnología, de ciencia y musicales. La misma colaboración la recibíamos de la embajada de Francia y de la de Alemania. En ese momento sentíamos que nuestra programación era la mejor. Pero hoy pregunto hasta qué punto la radio escolar debe contar con esa serie de programas que no van de la mano con la identidad de la comunidad que se está expresando. Por eso, programas como "Impacto Tres", "El CD de la semana" y "Vibraciones en Jazz" que nos llegaban del servicio que presta VOASAT no compaginaban mucho que digamos con programas como "Sextos Factory", que hacían los niños de la primaria, o "Naranja y Verde" que hacían los de bachillerato. Es mejor hacer una programación pedagógica ligada a los procesos académicos de la escuela en donde se está realizando la práctica comunicativa, que andar pasando al aire una serie de "mensajes" que no representan lo que pensamos y sólo es información. La radio escolar está para cumplir con otras misiones dentro de la escuela. Llegó la pedagogía. En alguna ocasión tuve la oportunidad de dictar una asignatura llamaba audiovisuales. fue mi primera experiencia como maestro. Asumí el reto y tuve un grupo de alumnos que tiempo después dieron su fruto.
Un día cualquiera el empleado que habíamos contratado como operador organizó, sin consultarlo, una junta para elegir al nuevo director de la emisora. Nunca me informó de esta situación y el proceso democrático dio por resultado el nombramiento de un estudiante de último año que jamás había pertenecido al equipo de trabajo de le emisora. Esa elección dio como resultado una muy mala administración de la emisora.
A los pocos meses el Gimnasio Moderno decidió prescindir de los servicios del operador de sonido porque éste no coincidia con los objetivos que el colegio quería para la emisora.
El ciclo se cierra En enero de 1999, decidí escribir un proyecto para el Gimnasio Moderno. Se trataba de un curso para dictar una electiva llamada TELE-NOTICIERO. El proyecto le gustó al actual rector del Colegio, al Doctor Juan Carlos Bayona, que me recibió como profesor de esa electiva. Aunque subía a la emisora a saludar y ver cómo iba el proyecto, no participaba absolutamente en nada. El proyecto de televisión fue todo un éxito. A partir de ese momento, el Señor Rector me entregó toda la administración de la radio y la televisión del colegio. Con estás funciones desde esa época soy maestro del Gimnasio Moderno. La programación hoy en día sigue estando ligada a los horarios de recreo del colegio. Pero en cuanto a su contenido, la hemos dividido en dos servicios fundamentales: Espacios lúdicos y espacios pedagógicos. Los lúdicos son aquellos espacios que le entregamos a los alumnos por medio de un sistema de "licitación", donde ellos ponen la música que les gusta y dicen lo que quieran a través de los micrófonos. Son programas en donde el común denominador es la diversión y el entretenimiento. La programación pedagógica es aquella en donde el programa producido está relacionado con un proceso de aprendizaje de un estudiante. En donde la institución educativa por medio de su radio, le hace un seguimiento especial a un alumno con el fin de participar en sus procesos de aprendizaje. En las vacaciones de mitad de año de 2001, el director de la emisora decidió tumbar los estudios de radio que habíamos construido con las uñas hacía diez años y logró poner en pie la actual cabina de producción radiofónica que algunas cadenas radiales envidiarían. Decidió proponer eso como una opción diferente. Lo que él buscaba era ampliar los estudios y lo logró con la ayuda de Felipe Uribe y Jerónimo Marulanda. La cabina quedó mucho más grande porque aprovecharon el corredor que facilitaba el tránsito entre las antiguas cabinas.
La actual emisora Podemos decir que con la administración de Nicolás, el proyecto de radio del colegio volvió a nacer. No solamente decidió mejorar los estudios de emisión, sino que también se empecinó en conseguir un nuevo transmisor, ya que el de 15 vatios lo perdimos en Cartagena cuando lo llevé a reparar y el "Loco de Turbaco" me prometió arreglarlo, me pidió plata y finalmente nunca salió con nada.
Adiós al Zarzo A finales del 2005, las directivas del colegio nos invitaron a buscar un nuevo espacio para ubicar a La Emisora. El proyecto que tenían valía la pena tenerlo en cuenta: Desocupar el Zarzo del Edificio Principal para organizar allí salas de reuniones o salones que sirvieran para cubrir las falencias de espacios del Colegio. Era triste tener que salir del Zarzo, pero también éramos consientes de que los intereses pedagógicos del colegio eran una prioridad frente a los nuestros. www.gimnasiomoderno.edu.co
Ahí Vamos... La creación de la emisora ha sido una de las obras más importantes en la historia del Gimnasio Moderno, en cuanto a medios de comunicación se refiere. Sesenta años después de la fundación de El Aguilucho, aparece un nuevo proyecto pedagógico que le ha permitido a los estudiantes que se han acercado a él, a ser más independientes, más libres y mejores personas. |
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